Las enfermeras son personas inherentemente atentas y cuidadosas. A menudo, ponemos las necesidades y el bienestar de los demás por encima de los nuestros. Sin embargo, para poder brindar una mejor atención a los demás, principalmente a nuestros pacientes, primero debemos cuidarnos a nosotros mismos. No podemos dar de una taza vacía. Nuestros trabajos requieren no solo nuestras habilidades y profesionalismo, sino que también nos entreguemos a nosotros mismos. Damos nuestra personalidad, nuestra empatía, nuestra calidez, nuestra presencia, nuestro tacto y mucho más. Por lo tanto, es aún más importante rejuvenecer regularmente nuestra mente, cuerpo y alma. Haz que sea parte de tu rutina tomarte el tiempo para hacer algo que te llene, te dé alegría y te anime. ¿Cuáles son tres actividades que puedes añadir a tu rutina de autocuidado?