Plan de Cuidados de Enfermería para Infecciones del Pie Diabético
Plan de cuidados de enfermería para infección del pie diabético: cuidado de heridas, control glucémico, manejo de la infección y PDF imprimible.
Plan de Cuidados de Enfermería
Diagnóstico de Enfermería 1: Deterioro de la Integridad Cutánea
Deterioro de la Integridad Cutánea relacionado con infección del pie diabético (IPD): infección de tejidos blandos o hueso en el pie de una persona con diabetes, distal a los maléolos, evidenciado por herida abierta en el pie con celulitis circundante; drenaje purulento o maloliente del lecho ulceroso; escara visible, esfacelo o tejido necrótico; prueba sonda-hueso positiva; herida > 2 cm con socavamiento o tunelización.
Intervenciones
- Medir longitud, anchura y profundidad de la herida en centímetros en cada cambio de apósito y fotografiar al ingreso y semanalmente según la política institucional.
- Documentar la composición del lecho de la herida (% de granulación, esfacelo, escara, hueso o tendón expuesto) y la presencia de socavamiento o tunelización.
- Valorar volumen, color, consistencia y olor del drenaje en cada cambio de apósito.
- Inspeccionar la piel perilesional en busca de maceración, eritema, induración, calor y lesiones satélite en cada turno.
- Realizar la prueba sonda-hueso (PSH) al ingreso y según la orden médica.
- Examinar el pie contralateral y los puntos de presión (talones, cabezas metatarsofalángicas, espacios interdigitales) en cada turno.
- Realizar cambios de apósito con técnica aséptica según el programa indicado por el equipo de heridas.
- Aplicar el producto prescrito para heridas (alginato, hidrofibra, hidrogel o TNPN) según la orden de cuidado de heridas.
- Coordinar el desbridamiento cortante del tejido no viable con el clínico de heridas según el protocolo institucional.
- Apoyar la descarga de peso en el miembro afectado o el uso del dispositivo de descarga prescrito (YCT, bota ortopédica) durante la actividad según la orden médica.
- Acolchar y proteger los talones y prominencias óseas; mantener los talones elevados del colchón con botas de descarga según el protocolo institucional de prevención de lesiones por presión.
- Enseñar al paciente y la familia la técnica aséptica de cambio de apósito con demostración inversa antes del alta.
- Enseñar la inspección diaria del pie, incluidas las plantas con un espejo de mano, en busca de cortes, ampollas, cambios de coloración, edema o calor.
- Educar sobre los principios básicos del cuidado del pie: agua tibia (comprobar temperatura con el codo en lugar del pie), evitar el remojo, secar bien especialmente entre los dedos, hidratar la parte superior y la planta pero no entre los dedos.
- Reforzar que el cuidado de uñas y callos habitualmente lo realiza un podólogo o clínico capacitado en lugar del paciente en el domicilio.
- Educar al paciente para que evite caminar descalzo, incluso en interiores y en la playa, y que revise el interior del calzado en busca de cuerpos extraños antes de calzárselos.
- Coordinar la derivación a la clínica de heridas, podología y, cuando se sospeche EAP, cirugía vascular antes del alta.
Resultado: El lecho de la herida muestra granulación progresiva en la valoración seriada según el protocolo institucional; el área superficial de la herida se mide y reporta, con reducción monitoreada según la orden médica; el drenaje, el olor y la celulitis circundante se monitorean y los cambios se reportan de forma oportuna.
Diagnóstico de Enfermería 2: Riesgo de Infección (Diseminación / Osteomielitis)
Riesgo de Infección (Diseminación / Osteomielitis) relacionado con infección del pie diabético (IPD): infección de tejidos blandos o hueso en el pie de una persona con diabetes, distal a los maléolos, evidenciado por herida abierta en un huésped con hiperglucemia y función neutrofílica deteriorada; colonización polimicrobiana típica en IPD crónica; EAP con entrega deteriorada de antibióticos al lecho de la herida; posible osteomielitis (PSH+ o RMN positiva); accesos venosos o desbridamiento quirúrgico reciente.
Intervenciones
- Monitorear temperatura, FC, FR, TA y SpO2 cada 4 horas o según el protocolo institucional; escalar hallazgos compatibles con criterios de SIRS / qSOFA.
- Demarcar el borde de avance de la celulitis con un marcador de seguridad cutánea al ingreso; reevaluar y remarcar en cada turno.
- Registrar BHC seriada (WBC con diferencial), PCR, VSG y procalcitonina según la orden médica.
- Inspeccionar sitios de acceso IV, catéteres centrales y sitios quirúrgicos o de desbridamiento recientes en cada turno en busca de eritema, drenaje o dolor.
- Monitorear la glucemia según el protocolo institucional; reportar valores > 250 mg/dL o valores persistentes < 70 mg/dL.
- Coordinar cultivos de tejido profundo o por curetaje antes de la primera dosis del antibiótico empírico cuando sea factible y según la indicación del equipo médico.
- Administrar antibióticos IV empíricos según el horario indicado por la orden médica y el protocolo institucional de sepsis grave o IPD; primera dosis ≤ 1 hora si se cumplen criterios de sepsis.
- Para vancomicina, apoyar el monitoreo guiado por AUC (preferido) o por niveles valle según el protocolo de farmacia conforme al consenso ASHP/IDSA 2020; monitorear creatinina diaria.
- Apoyar las metas de glucemia intrahospitalaria (habitualmente 140–180 mg/dL) con insulina según la orden médica y el protocolo institucional.
- Aplicar precauciones de contacto para heridas MRSA-positivas o BLEE-positivas según la política institucional de prevención y control de infecciones; realizar higiene de manos antes y después de cada contacto con el paciente.
- Enseñar al paciente y la familia los signos de agravamiento de la infección: fiebre, escalofríos, eritema en extensión, aumento del drenaje, dolor intenso o cambio en la sensibilidad, cambio en el estado mental.
- Educar sobre la importancia de completar el curso completo de antibióticos según la orden médica, incluso cuando los síntomas mejoren.
- Reforzar cuándo llamar al 911 frente a la clínica de heridas (eritema que se extiende en rayas, fiebre alta, confusión pueden requerir el 911; aumento gradual del drenaje puede requerir contacto ese día con la clínica).
- Coordinar la interconsulta a Infectología para IPD grave, osteomielitis, infección recurrente u organismos resistentes según el protocolo institucional.
- Notificar al médico y activar la vía de sepsis institucional ante criterios de SIRS con hipotensión, alteración del estado mental o lactato > 2 mmol/L.
- Coordinar la interconsulta quirúrgica para control del foco (desbridamiento, drenaje de absceso o discusión de amputación) según la orden médica cuando la infección no responde al tratamiento médico.
Resultado: Temperatura, FC, FR, TA y WBC se monitorean y reportan dentro de los parámetros indicados; la tendencia de PCR y VSG se documenta y reporta en laboratorios seriados según la orden médica; los márgenes de la celulitis se monitorean y la progresión se reporta de forma oportuna.
Diagnóstico de Enfermería 3: Dolor Agudo
Dolor Agudo relacionado con infección del pie diabético (IPD): infección de tejidos blandos o hueso en el pie de una persona con diabetes, distal a los maléolos, evidenciado por desbridamiento de herida, cambios de apósito y dolor procedimental; dolor inflamatorio por infección y celulitis; dolor isquémico en reposo por EAP subyacente; patrón paradójico de dolor: la neuropatía puede enmascarar el dolor de la herida mientras el dolor isquémico es intenso; parestesias y disestesias por neuropatía periférica diabética.
Intervenciones
- Valorar localización, carácter, intensidad (0–10), inicio y factores agravantes/aliviantes del dolor cada 4 horas y antes/después de las intervenciones.
- Preguntar específicamente sobre dolor en reposo, nocturno y al elevar el pie.
- Explorar la neuropatía periférica con el monofilamento de Semmes-Weinstein de 10 g en 4 sitios plantares y documentar las zonas sin sensibilidad cuando esté dentro del alcance y la competencia de enfermería.
- Observar indicadores no verbales de dolor (muecas faciales, postura antálgica, retirada, cambios autonómicos), especialmente en pacientes con neuropatía o deterioro cognitivo.
- Reevaluar el dolor 30 minutos después de analgésico IV o 60 minutos después de analgésico VO según el protocolo institucional.
- Administrar analgésicos programados y a demanda (PRN) según la orden médica; premedicar 30–60 minutos antes de los cambios de apósito según la indicación del médico.
- Apoyar un enfoque escalonado según la orden médica: paracetamol y adyuvantes tópicos/regionales primero, con opioide añadido según la orden médica para dolor procedimental e irruptivo.
- Para el dolor neuropático, anticipar gabapentinoides o duloxetina según la orden médica; el personal de enfermería no los inicia ni titula de forma independiente.
- Posicionar el miembro afectado para favorecer el confort del paciente, ligeramente en declive para el dolor isquémico y elevado solo cuando predomine el edema y la perfusión sea adecuada según la indicación del médico.
- Utilizar medidas no farmacológicas: distracción, música, respiración guiada, reposicionamiento y ambiente tranquilo durante los procedimientos.
- Enseñar al paciente a reportar dolor nuevo o agravado en reposo, especialmente nocturno con el pie elevado.
- Educar sobre la diferencia entre el malestar esperado posdesbridamiento y el dolor de alarma (dolor súbito intenso, cambio de coloración, frialdad).
- Enseñar respiración diafragmática y técnicas de conteo que el paciente pueda aplicar durante los cambios de apósito.
- Notificar al médico ante dolor no aliviado con el régimen prescrito, dolor nuevo en reposo o dolor con palidez o frialdad nuevas del pie.
- Coordinar la interconsulta al servicio de dolor o cuidados paliativos para dolor refractario según el protocolo institucional.
Resultado: El paciente reporta dolor en el nivel indicado como meta o por debajo de él dentro de los 30 minutos de la intervención; el paciente participa en los cambios de apósito y en la descarga de presión sin malestar; los signos vitales y el comportamiento son congruentes con el nivel de dolor reportado.
Diagnóstico de Enfermería 4: Alteración de la Perfusión Periférica
Alteración de la Perfusión Periférica relacionado con infección del pie diabético (IPD): infección de tejidos blandos o hueso en el pie de una persona con diabetes, distal a los maléolos, evidenciado por IB < 0.9 o ITO < 0.7 que documenta EAP; extremidad fría con pérdida de vello y piel brillante y atrófica; pulsos pedio dorsal y tibial posterior disminuidos o ausentes; llenado capilar > 3 segundos en los dedos del pie; rubor en declive con palidez en elevación.
Intervenciones
- Palpar y documentar los pulsos pedio dorsal y tibial posterior bilateralmente en cada turno; si no son palpables, utilizar Doppler portátil según el protocolo institucional.
- Valorar temperatura cutánea (comparar bilateralmente), coloración, llenado capilar y presencia de vello en el dorso del pie.
- Inspeccionar rubor en declive y palidez en elevación (prueba de Buerger) cuando se ordene y dentro del alcance de enfermería.
- Revisar los resultados del IB / ITO y cualquier estudio vascular (dúplex, ATC, angiografía) e informar los hallazgos.
- Monitorear las "seis P" de la isquemia arterial aguda del miembro: dolor (pain), palidez (pallor), ausencia de pulso (pulselessness), parestesia (paresthesia), parálisis (paralysis), poiquilotermia (poikilothermia).
- Mantener el pie afectado abrigado con una manta suelta; evitar fuentes de calor externas (almohadillas térmicas, bolsas de agua caliente).
- Evitar ropa constrictiva, medias de compresión ajustadas y cruzar las piernas.
- Posicionar el miembro en posición ligeramente declive o neutra en lugar de elevada, salvo que predomine el edema, según la indicación del médico.
- Estimular la deambulación progresiva según la tolerancia dentro de un plan supervisado, según la orden médica, cuando el dolor isquémico en reposo esté ausente.
- Administrar antiagregante plaquetario prescrito (aspirina, clopidogrel) y estatinas según la orden médica; monitorear efectos adversos.
- Proporcionar consejo para el abandono del tabaco en cada interacción; coordinar la derivación a un programa estructurado y ofrecer apoyo farmacológico según la orden médica.
- Educar sobre el control glucémico, el control de la presión arterial (habitualmente < 130/80 para muchos adultos) y el manejo lipídico como estrategias a largo plazo para la preservación del miembro, según la indicación del médico.
- Enseñar al paciente a inspeccionar diariamente el pie en busca de cambio de coloración, frialdad o dolor nuevo, y a buscar atención urgente ante palidez o frialdad súbitas.
- Coordinar la evaluación por cirugía vascular cuando IB < 0.6, dolor persistente en reposo o herida que no cicatriza a pesar del cuidado local, según la orden médica y el protocolo institucional.
- Notificar al médico de inmediato ante ausencia nueva de pulso, palidez súbita, dolor intenso en reposo o extremidad fría (isquemia arterial aguda del miembro).
Resultado: Los indicadores de perfusión distal (pulsos, temperatura, llenado capilar) se monitorean y reportan según el protocolo institucional; el llenado capilar se monitorea y los hallazgos se reportan; la granulación de la herida, como marcador clínico de la adecuación de la perfusión, se monitorea y documenta.
Diagnóstico de Enfermería 5: Déficit de Conocimientos
Déficit de Conocimientos relacionado con infección del pie diabético (IPD): infección de tejidos blandos o hueso en el pie de una persona con diabetes, distal a los maléolos, evidenciado por IPD de reciente diagnóstico o primera hospitalización por herida en el pie; el paciente verbaliza incertidumbre sobre el cuidado del pie, el calzado y las metas glucémicas; educación previa limitada sobre diabetes; deterioro visual por retinopatía diabética que limita la autoexploración; baja alfabetización en salud o barreras idiomáticas/culturales.
Intervenciones
- Valorar el conocimiento basal sobre diabetes, cuidado del pie, neuropatía y EAP mediante la técnica de enseñanza-demostración (teach-back) al ingreso.
- Identificar barreras de aprendizaje: deterioro visual, hipoacusia, idioma, cognición, alfabetización y disponibilidad de familiar o cuidador.
- Identificar al cuidador principal o familiar que apoyará el cuidado posalta.
- Proporcionar materiales escritos y visuales sobre el cuidado del pie diabético en un nivel de lectura aproximado de 6° grado en el idioma preferido del paciente, según los recursos institucionales.
- Demostrar el cambio de apósito, la aplicación del dispositivo de descarga y la inspección del pie; solicitar al paciente y la familia que realicen la demostración inversa.
- Proveer un espejo de mano o espejo con palo de extensión para la inspección de la planta al alta, según los recursos institucionales.
- Enseñar la inspección diaria del pie: parte superior, planta (con espejo), espacios interdigitales e interior de ambos zapatos antes de calzárselos.
- Enseñar las normas de higiene del pie: agua tibia (comprobar con el codo), evitar el remojo, secar con toquecitos entre los dedos, crema hidratante en parte superior y planta pero no entre los dedos.
- Educar sobre el calzado: zapatos de punta cerrada y talla adecuada; calcetines suaves sin costuras (evitar elásticos ajustados); evitar caminar descalzo, incluso en interiores y en la playa.
- Enseñar que el corte de uñas y el desbridamiento de callos habitualmente los realiza un podólogo en lugar del paciente en el domicilio.
- Educar sobre la prueba del monofilamento y apoyar la comprensión del paciente de que la sensación protectora puede estar perdida en las zonas marcadas.
- Reforzar las metas glucémicas establecidas por el equipo médico: HbA1c < 7% crónico es común para muchos adultos; intrahospitalario habitualmente 140–180 mg/dL; revisar el régimen de medicamentos e insulina.
- Proporcionar consejo para el abandono del tabaco y coordinar la derivación a un programa de cesación en cada interacción según el protocolo institucional.
- Enseñar los síntomas de alarma que requieren acción: eritema nuevo, calor, edema, drenaje, olor, fiebre, cambio de coloración o dolor nuevo en reposo.
- Coordinar el seguimiento antes del alta con el médico de cabecera, podología, clínica de heridas y vascular (cuando lo indique el equipo médico).
- Coordinar la derivación a educación en el autocontrol de la diabetes y a un programa de educador certificado en diabetes (CDE) según los recursos institucionales.
- Coordinar la atención domiciliaria para cambios de apósito posalta, conciliación de medicamentos y vigilancia según la orden médica.
Resultado: El paciente y la familia verbalizan una rutina de inspección diaria del pie antes del alta; el paciente demuestra el cambio de apósito y el uso del dispositivo de descarga; el paciente enuncia las metas de glucemia y HbA1c establecidas por el equipo médico.
Fisiopatología
La infección del pie diabético (IPD) surge de una tríada clínica de riesgo: neuropatía periférica (pérdida de la sensación protectora, por lo que el paciente puede no sentir la lesión desencadenante), enfermedad arterial periférica (EAP) (la perfusión deteriorada reduce la entrega de oxígeno, el tráfico leucocitario y la penetración de antibióticos al lecho de la herida) e hiperglucemia (quimiotaxis y fagocitosis neutrofílica deterioradas). Mecanismo: un traumatismo menor más la pérdida sensorial produce una herida inadvertida que se coloniza bacterialmente, progresa a infección de tejidos blandos y puede extenderse a lo largo de los planos fasciales hasta el hueso. La osteomielitis está presente en ~20% de todos los casos de IPD y en > 50% en heridas profundas o graves. Perla Charcot vs. infección: el eritema de Charcot disminuye con 10 minutos de elevación del miembro; el eritema infeccioso típicamente no. Los patógenos suelen ser monomicrobianos en la infección leve (cocos Gram-positivos: S. aureus incluido MRSA, y estreptococos beta-hemolíticos) y polimicrobianos en heridas moderadas a graves o crónicas (añadiendo Gram-negativos, incluidos E. coli, Proteus y Pseudomonas, y anaerobios como Bacteroides). Según la clasificación IWGDF/IDSA 2023, la IPD se clasifica como leve (piel/tejido subcutáneo, ≤ 2 cm de celulitis), moderada (> 2 cm de celulitis o extensión a fascia, músculo u hueso) o grave (SIRS / toxicidad sistémica). La neuroartropatía de Charcot es diferenciada de la infección por el equipo médico. La isquemia crítica del miembro empeora el pronóstico: la amputación ocurre en aproximadamente el 20% de la IPD moderada a grave y en > 50% cuando la osteomielitis está establecida.
Referencia Rápida
- Prueba sonda-hueso: PSH+ → osteomielitis sospechada
- Gravedad IWGDF: Leve VO · Moderada IV · Grave hospitalizar
- Riesgo de amputación: 20% mod-grave · > 50% con osteomielitis
- Meta de glucosa: 140–180 mg/dL hospitalizado · HbA1c < 7% crónico
- Descarga de presión: Yeso de contacto total habitualmente preferido (plantar)
Laboratorios Comunes
| Laboratorio | Rango normal | Relevancia en la Infección del Pie Diabético |
|---|---|---|
| WBC (BHC) | 4.5–11 × 109/L | El WBC puede ser normal en la IPD a pesar de infección activa; la desviación a la izquierda es más sensible. El personal de enfermería registra los valores seriados e informa los hallazgos al equipo médico. |
| PCR / VSG | PCR < 10 mg/L; VSG < 20 mm/hr | Se registra durante la terapia según la orden médica; VSG > 70 mm/hr puede sugerir osteomielitis. La falta de descenso de los marcadores inflamatorios durante el tratamiento fundamenta la reevaluación del equipo médico en busca de foco retenido u organismos resistentes. |
| HbA1c | < 7% meta crónica para muchos adultos | Marcador del control glucémico a largo plazo; valores > 8% se asocian con peor cicatrización de heridas. Las metas glucémicas intrahospitalarias son establecidas por el equipo médico según el protocolo institucional. |
| QMP (BUN/Cr, K+) | Cr 0.6–1.2 mg/dL | La función renal orienta las decisiones del equipo médico sobre dosificación de antibióticos y contraste IV para estudios de imagen. El personal de enfermería reporta valores fuera del rango de referencia. |
| Cultivo de tejido profundo / hueso | Sin crecimiento | Muestra de tejido profundo desbridado o por curetaje. Los hisopados superficiales reflejan la flora cutánea y habitualmente no orientan el tratamiento. El personal de enfermería coordina la toma de cultivos con el clínico de heridas según el protocolo institucional. |
| Hemocultivos × 2 | Sin crecimiento | Se obtienen habitualmente en IPD grave/sistémica antes de la primera dosis de antibiótico IV cuando sea factible. En sepsis sospechada, el tiempo de inicio del antibiótico es la prioridad y está dirigido por el equipo médico. |
| Biopsia ósea | Sin organismos en histopatología | Habitualmente considerada el estándar de referencia para el diagnóstico de osteomielitis y la selección dirigida de antibióticos. Suspender antibióticos ≥ 2 semanas antes de la biopsia cuando sea clínicamente seguro puede maximizar el rendimiento del cultivo; la decisión de suspender antibióticos está dirigida por el médico. |
| Estudios de imagen | Radiografía simple normal | La radiografía simple es habitualmente la primera; la RMN es la más sensible para osteomielitis; la gammagrafía ósea trifásica o con leucocitos marcados puede considerarse si la RMN está contraindicada. La selección del estudio de imagen corresponde al equipo médico. |
| IB / ITO | IB 0.9–1.3; ITO > 0.7 | < 0.9 puede indicar EAP; > 1.4 sugiere vasos no compresibles por calcificación y el equipo médico puede utilizar el ITO en su lugar. El personal de enfermería reporta los resultados y registra los hallazgos. |
| Procalcitonina | < 0.5 ng/mL | Auxiliar en infección sistémica grave; correlaciona con sepsis bacteriana. La procalcitonina por sí sola no se utiliza para iniciar o suspender antibióticos; las decisiones antibióticas están dirigidas por el médico según el protocolo institucional. |
Medicamentos Comunes
| Clase | Ejemplos | Mecanismo de acción | Efectos adversos principales | Consideraciones de enfermería |
|---|---|---|---|---|
| Antibiótico para IPD leve (habitualmente ambulatorio VO) | Cefalexina, amoxicilina-clavulanato, dicloxacilina | Cubre MSSA + estreptococos β-hemolíticos (la flora habitualmente monomicrobiana en infección leve); curso típico de 1–2 semanas según la guía IDSA/IWGDF 2019. | Exantema, malestar gastrointestinal, C. difficile, alergia a betalactámicos. | Administrar según la orden médica, conforme a la indicación del médico, la orientación de farmacia y el protocolo institucional. El personal de enfermería confirma el antecedente de alergias antes de la primera dosis, monitorea la respuesta y los efectos adversos, y apoya la reevaluación del equipo médico a las 48–72 horas si no hay mejoría clínica. |
| Antibiótico para IPD moderada (habitualmente IV) | Ampicilina-sulbactam, ertapenem, ceftriaxona + metronidazol | Amplía la cobertura a Gram-negativos y anaerobios; curso típico de 1–3 semanas según la respuesta, conforme a la guía IDSA/IWGDF 2019. | Diarrea, ↑ TGO/TGP, hipersensibilidad, riesgo de convulsiones con carbapenémicos a dosis altas. | Administrar según la orden médica conforme a la indicación del médico y el protocolo institucional. El ajuste de dosis renal está dirigido por el médico; el personal de enfermería monitorea TGO/TGP e informa los hallazgos, y apoya las conversaciones de desescalada con el equipo médico a medida que regresan los cultivos. |
| Antibiótico para IPD grave (habitualmente IV de amplio espectro ± cobertura para MRSA) | Piperacilina-tazobactam ± vancomicina; puede considerarse carbapenémico con riesgo de BLEE | Cobertura empírica para Gram-positivos (incluido MRSA cuando hay factores de riesgo), Gram-negativos (incluida Pseudomonas) y anaerobios, según la guía IDSA/IWGDF 2019. | IRA (vancomicina + piperacilina-tazobactam), reacciones a la infusión, trombocitopenia, ototoxicidad. | Administrar según la orden médica. Según el consenso ASHP/IDSA 2020, la vancomicina puede monitorearse con dosificación guiada por AUC (preferida) o por niveles valle según el protocolo de farmacia; el personal de enfermería monitorea la creatinina diaria e informa los hallazgos. La cobertura para MRSA puede añadirse cuando: aislamiento reciente de MRSA, UDIV, infección asociada a la atención sanitaria, exposición reciente a antibióticos, sepsis grave o prevalencia de MRSA localmente validada > 30%. La decisión de agregar o retirar la cobertura para MRSA está dirigida por el médico según el protocolo institucional. |
| Régimen para osteomielitis | Clindamicina, fluoroquinolonas, combinaciones con rifampicina (según Infectología) | Habitualmente 4–6 semanas con transición IV a VO con agentes de penetración ósea; dirigido al organismo de la biopsia ósea cuando esté disponible, según la guía IDSA/IWGDF 2019. | Prolongación del QT (FQ), riesgo de rotura tendinosa (puede ser mayor en diabéticos), disglucemia en diabéticos con insulina o sulfonilureas (FQ), C. difficile, hepatotoxicidad (rifampicina), interacciones farmacológicas. | Administrar según la orden médica conforme a Infectología y el protocolo institucional. El personal de enfermería apoya la toma de ECG basal para FQ cuando se ordena, monitorea TGO/TGP con rifampicina y controla la glucosa estrechamente con FQ. La monoterapia con rifampicina está dirigida por el médico y no es iniciada de forma independiente por enfermería. |
| Infusión de insulina (grave) | Insulina regular en infusión IV | Control glucémico intrahospitalario hacia 140–180 mg/dL puede favorecer la función neutrofílica y la cicatrización de heridas. | Hipoglucemia, hipopotasemia. | Administrar según la orden médica conforme al protocolo de infusión de insulina institucional. El personal de enfermería realiza glucometría capilar horaria, monitorea el potasio según el protocolo y apoya la transición a insulina subcutánea basal-bolo antes del alta según la indicación del médico. |
| Productos avanzados para el cuidado de heridas | Alginatos, hidrogeles, hidrofibras, TNPN (vacío de heridas) | Mantiene un lecho de herida húmedo y maneja el exudado; la TNPN puede considerarse en heridas cavitarias o posdesbridamiento. | Maceración de la piel perilesional, sangrado, dolor en el cambio de apósito. | Aplicar según la orden médica del equipo de heridas. El desbridamiento cortante del tejido no viable es coordinado por el clínico de heridas; el personal de enfermería reevalúa semanalmente la selección del producto con la clínica de heridas según el protocolo institucional. |
| Dispositivo de descarga de presión | Yeso de contacto total (YCT), bota de yeso removible, scooter de rodilla, muletas | El YCT está habitualmente descrito como el estándar de oro para úlceras plantares según la guía IWGDF; redistribuye la presión para favorecer la cicatrización. | Lesión cutánea en los bordes del yeso, caídas, falta de adherencia con dispositivos removibles. | La selección del dispositivo está dirigida por el médico y el equipo de heridas. El personal de enfermería coordina la inspección del yeso según el protocolo institucional, enseña la técnica sin apoyo de peso y evalúa el riesgo de caídas. |
| Derivación para revascularización | Interconsulta a cirugía vascular (endovascular o bypass) | Se considera habitualmente para IB < 0.6, herida que no cicatriza o isquemia crítica del miembro; la restauración de la perfusión puede ser necesaria para la cicatrización. | Sangrado por el procedimiento, nefropatía por contraste, reestenosis. | Coordinar la interconsulta vascular según la orden médica y el protocolo institucional. El manejo previo al contraste de la metformina, la protección renal y el consejo para el abandono del tabaco se coordinan con el equipo médico. |
Referencias
- Makic, M. B. F., & Martinez-Kratz, M. R. (Eds.). (2023). Ackley and Ladwig’s Nursing Diagnosis Handbook: An Evidence-Based Guide to Planning Care (13th ed.). Elsevier.
- Senneville, É., Albalawi, Z., van Asten, S. A., et al. (2024). IWGDF/IDSA Guidelines on the Diagnosis and Treatment of Foot Infection in Persons with Diabetes. Diabetes/Metabolism Research and Reviews, 40(3), e3687.
- Lipsky, B. A., Senneville, É., Abbas, Z. G., et al. (2020). Guidelines on the diagnosis and treatment of foot infection in persons with diabetes (IWGDF 2019 update). Diabetes/Metabolism Research and Reviews, 36(S1), e3280.
Preguntas frecuentes
What is the nursing care plan for DFI?
A DFI nursing care plan organizes the assessment, nursing diagnoses, goals, interventions, and evaluation criteria for a patient with Diabetic Foot Infections. Diagnoses are ordered by what is currently most destabilizing for the patient.
What are the priority nursing diagnoses for DFI?
Priority diagnoses for DFI appear in the Nursing Diagnoses section above, ordered by clinical acuity. The top diagnosis should reflect what is currently most destabilizing for this specific patient.
What is the priority nursing intervention for DFI?
Priority interventions for DFI are listed in the care plan above, organized by diagnosis. The most critical actions address airway, circulation, and the highest-acuity problem first.
What complications should the nurse monitor for in DFI?
Complications to monitor for in DFI are listed within each diagnosis section above. Trend vitals, mental status, and the condition-specific red flags described in the assessment section.